¡SALUD, PROLETARIOS!

Recopilación de textos por la revolución comunista internacional.

           "Se me podrá refutar sin duda en base a los individuos; pero yo me refiero a las clases, que son las únicas que interesan a la historia."

Alexis de Tocqueville, El Antiguo Régimen y la Revolución.

          

 
  El carácter científico, revolucionario y proletario de la teoría comunista internacionalista, formulada por Marx y Engels, restaurada y desarrollada por Lenin y confirmada históricamente en la práctica por la Revolución Rusa, se debe en buena medida a que se basa en el estudio de las lecciones que se desprenden de las derrotas del proletariado en su lucha de clases, enriqueciendo el contenido de una teoría sólida y coherente y dotándola de la necesaria continuidad histórica, inherente a toda ciencia.

   Tras la revolución de Octubre y el inicio del retroceso del Estado proletario soviético, esta continuidad en la crítica y la tradición del combate del marxismo revolucionario la representó de manera particular la lucha de la Izquierda bolchevique dentro del P.C.R. (b) y de la Izquierda Comunista italiana en el seno de la III Internacional.

     La reanudación de la lucha revolucionaria pasa entre otras cosas por comprender y sacar conclusiones de las pasadas experiencias y derrotas proletarias,  es decir, por conocer y continuar la labor de la Izquierda Comunista italiana y bolchevique en defensa de los principios, el programa y la táctica comunista, que la organización revolucionaria no puede conservar perennemente si prohíbe la discusión y la crítica interna, tal y como aquellos demostraron. 

 

 

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18/01/2014

El marxismo y la cuestión sindical.

"Sin embargo, el desarrollo de la industria no sólo nutre las filas del proletariado, sino que las aprieta y concentra; sus fuerzas crecen, y crece también la conciencia de ellas. Y al paso que la maquinaria va borrando las diferencias y categorías en el trabajo y reduciendo los salarios casi en todas partes a un nivel bajísimo y uniforme, van nivelándose también los intereses y las condiciones de vida dentro del proletariado. La competencia, cada vez más aguda, desatada entre la burguesía, y las crisis comerciales que desencadena, hacen cada vez más inseguro el salario del obrero; los progresos incesantes y cada día más veloces del maquinismo aumentan gradualmente la inseguridad de su existencia; las colisiones entre obreros y burgueses aislados van tomando el carácter, cada vez más señalado, de colisiones entre dos clases. Los obreros empiezan a coaligarse contra los burgueses, se asocian y unen para la defensa de sus salarios. Crean organizaciones permanentes para pertrecharse en previsión de posibles batallas. De vez en cuando estallan revueltas y sublevaciones.
"Los obreros arrancan algún triunfo que otro, pero transitorio siempre. El verdadero objetivo de estas luchas no es conseguir un resultado inmediato, sino ir extendiendo y consolidando la unión obrera. Coadyuvan a ello los medios cada vez más fáciles de comunicación, creados por la gran industria y que sirven para poner en contacto a los obreros de las diversas regiones y localidades. Gracias a este contacto, las múltiples acciones locales, que en todas partes presentan idéntico carácter, se convierten en un movimiento nacional, en una lucha de clases. Y toda lucha de clases es una acción política. Las ciudades de la Edad Media, con sus caminos vecinales, necesitaron siglos enteros para unirse con las demás; el proletariado moderno, gracias a los ferrocarriles, ha creado su unión en unos cuantos años.
"Esta organización de los proletarios como clase, que tanto vale decir como partido político, se ve minada a cada momento por la concurrencia desatada entre los propios obreros. Pero avanza y triunfa siempre, a pesar de todo, cada vez más fuerte, más firme, más pujante."

 Cuestion_Sindical.pdf


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¿Quién me ayudó

contra la furia de los titanes?

¿Quién me salvó de la muerte

y de la esclavitud?

¿Acaso no lo hiciste tú todo,

sagrado y ardiente corazón?

¿Y te consumiste,

 joven y bueno,

engañado, esperando algo

del que duerme allá arriba?

¿Que te venere? ¿Para qué?

¿Has mitigado el dolor del ofendido?

¿Has enjugado el llanto del sumido en la angustia?

¿Acaso no me hicieron hombre

el tiempo omnipotente

y el eterno destino,

mis señores y los tuyos?

¿Creíste tal vez

que odiar debía la vida

y huir al desierto

porque no todos los sueños maduraron?


 

Aquí estoy y me afianzo;

formo hombres

según mi idea;

un linaje semejante a mí,

que sufra, llore,

goce y se alegre,

¡y que no te respete,como yo!


 

J.W. Goethe, Prometeo


 


 


 


 

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