¡SALUD, PROLETARIOS!

Recopilación de textos por la revolución comunista internacional.

           "Se me podrá refutar sin duda en base a los individuos; pero yo me refiero a las clases, que son las únicas que interesan a la historia."

Alexis de Tocqueville, El Antiguo Régimen y la Revolución.

          

 
  El carácter científico, revolucionario y proletario de la teoría comunista internacionalista, formulada por Marx y Engels, restaurada y desarrollada por Lenin y confirmada históricamente en la práctica por la Revolución Rusa, se debe en buena medida a que se basa en el estudio de las lecciones que se desprenden de las derrotas del proletariado en su lucha de clases, enriqueciendo el contenido de una teoría sólida y coherente y dotándola de la necesaria continuidad histórica, inherente a toda ciencia.

   Tras la revolución de Octubre y el inicio del retroceso del Estado proletario soviético, esta continuidad en la crítica y la tradición del combate del marxismo revolucionario la representó de manera particular la lucha de la Izquierda bolchevique dentro del P.C.R. (b) y de la Izquierda Comunista italiana en el seno de la III Internacional.

     La reanudación de la lucha revolucionaria pasa entre otras cosas por comprender y sacar conclusiones de las pasadas experiencias y derrotas proletarias,  es decir, por conocer y continuar la labor de la Izquierda Comunista italiana y bolchevique en defensa de los principios, el programa y la táctica comunista, que la organización revolucionaria no puede conservar perennemente si prohíbe la discusión y la crítica interna, tal y como aquellos demostraron. 

 

 

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04/05/2014

La revolución de junio, K. MARX y F. ENGELS (Nueva Gaceta Renana, junio/julio 1848).

"La revolución de junio es la revolución de la desesperación. Se combate con un rencor silencioso, con la sombría sangre fría del desesperado; los obreros saben que la lucha es a muerte, y ante la terrible gravedad de esta lucha, el alegre esprit francés enmudece.
La historia no ofrece más que dos momentos parecidos a la lucha que probablemente se prosigue aún en este preciso momento en París: la guerra de los esclavos de Roma y la sublevación de Lyon de 1834. La vieja divisa lionesa: vivir trabajando o morir combatiendo, ha resurgido de golpe tras catorce años y ha sido inscrita en las banderas.
La revolución de junio es la primera que divide realmente a toda la sociedad en dos grandes campos enemigos, representados por el este y el oeste de París. La unidad de la revolución de febrero ha desaparecido, esa concordia poética, repleta de fascinantes ilusiones, llena de hermosas mentiras, tan dignamente representada por Lamartine, el traidor con el pico de oro. Hoy la implacable gravedad de la realidad destroza todas las falsas promesas del 25 de febrero. Hoy los combatientes de febrero luchan entre sí y, cosa antes nunca vista, nadie es neutral, todo hombre capaz de usar las armas participa realmente en el combate, en la barricada o ante la barricada.
Los ejércitos que se enfrentan en las calles de París son tan potentes como los que participaron en la Batalla de las Naciones de Leipzig. Sólo esto ya demuestra la enorme importancia que tiene la revolución de junio."

 Revolucion_Junio.pdf


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¿Quién me ayudó

contra la furia de los titanes?

¿Quién me salvó de la muerte

y de la esclavitud?

¿Acaso no lo hiciste tú todo,

sagrado y ardiente corazón?

¿Y te consumiste,

 joven y bueno,

engañado, esperando algo

del que duerme allá arriba?

¿Que te venere? ¿Para qué?

¿Has mitigado el dolor del ofendido?

¿Has enjugado el llanto del sumido en la angustia?

¿Acaso no me hicieron hombre

el tiempo omnipotente

y el eterno destino,

mis señores y los tuyos?

¿Creíste tal vez

que odiar debía la vida

y huir al desierto

porque no todos los sueños maduraron?


 

Aquí estoy y me afianzo;

formo hombres

según mi idea;

un linaje semejante a mí,

que sufra, llore,

goce y se alegre,

¡y que no te respete,como yo!


 

J.W. Goethe, Prometeo


 


 


 


 

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