¡SALUD, PROLETARIOS!

Recopilación de textos por la revolución comunista internacional.

FUCILAZOS contra el NACIONALISMO

             "No hay país europeo que no tenga en algún rincón una o más ruinas de pueblos, restos de habitantes anteriores, desalojados y dominados por la nación que más tarde se encargará del desarrollo histórico. Estos restos de naciones que han sido pisoteados despiadádamente por el paso de la Historia, como dijera Hegel, estos desechos de pueblos se convierten, y siguen siendo hasta su exterminio o desnaturalización, en el sostén más fanático de la contrarrevolución, ya que su existencia no es más que una protesta contra una gran revolución histórica.

F. ENGELS, La lucha magiar (1849)

              "Han comprendido por dolorosa experiencia que la “fraternidad europea de los pueblos” no surgirá de frases vacías y deseos piadosos, sino de revoluciones completas y luchas sangrientas; no se trata de la fraternidad de los pueblos europeos bajo una bandera republicana, sino de la alianza de los pueblos revolucionarios contra los contrarrevolucionarios, una alianza que no empezará en los papeles sino en los campos de batalla.

         "[...] “Justicia”, “Humanidad”, “Libertad”, “Igualdad”, “Fraternidad”,“Independencia”, hasta ahora no hemos encontrado en el paneslavismo más que estas categorías más o menos moralistas que, por cierto, son resonantes pero que no prueban nada en lo que hace a la historia y la política. “Justicia”, “Humanidad”,“Libertad”, etc., pueden reclamar esto o aquello mil veces; si la cosa no es posible, no sucederá, y a pesar de todo seguirá siendo un “sueño inútil”.

               "[...] Por cierto que esto no se hace sin aplastar por la fuerza algunas florecillas nacionales delicadas. Pero sin la fuerza y sin una decisión despiadada de hierro no se consigue nada en la historia; y si Alejandro, César y Napoleón hubiesen tenido la capacidad de sentir la compasión a la que ahora apela el paneslavismo a favor de su carroña de clientes, ¿qué hubiese sido de la historia? ¿Y no valen los persas, celtas y alemanes cristianos tanto como los checos, vogules y seresanios?

            "Ahora, sin embargo, la centralización política es una necesidad más grande que en los siglos XV y XVI, por los adelantos formidables de la industria, el comercio y las comunicaciones. Se está centralizando lo que falta. Y los paneslavistas llegan ahora a exigir que “liberemos” a estos eslavos medio germanizados, que detengamos una centralización a la que sus intereses materiales obligan a estos eslavos. Resumiendo, es evidente que estos “crímenes” de los alemanes y magiares contra los eslavos en cuestión, son algunos de los actos más nobles de que nuestro pueblo y el magiar pueden enorgullecerse en su historia.

              "[...] Que no se diga entonces que hablamos en nombre delos prejuicios nacionales alemanes. En los periódicos alemanes,franceses, belgas e ingleses se encontrarán pruebas de que los editores del Neue Rheinische Zeitung, eran decididamente contrarios a la estrechez mental nacional alemana, mucho antes de la revolución. Por cierto que no han insultado a los alemanes gratuitamente, de oídas, como otros; por otra parte, han evidenciado históricamente y mostrado sin piedad el papel ruin que ha jugado Alemania en la historia, gracias a su nobleza y a su burguesía, gracias a la falta de desarrollo de su industria; han visto a los alemanes atrasados respecto de los justos logros de las naciones de Occidente, Inglaterra y Francia. Pero por esto mismo es justo que no compartamos las ilusiones sentimentales de los eslavos y que juzguemos a otros pueblos tan severamente como juzgamos a nuestra nación."

F. ENGELS, El paneslavismo democrático (1849)

           "Estas pequeñas formas estereotipadas de organismo social han sido destruidas en su mayor parte y están desapareciendo, no tanto por culpa de la brutal intromisión del recaudador británico de contribuciones o del soldado británico, como por la acción del vapor inglés y de la libertad de comercio inglesa. Estas comunidades de tipo familiar tenían por base la industria doméstica, esa combinación peculiar de tejido a mano, hilado a mano y laboreo a mano, que les permitía bastarse a sí mismas. La intromisión inglesa, que colocó al hilador en Lancashire y al tejedor en Bengala, o que barrió tanto al hilador hindú como al tejedor hindú, disolvió esas pequeñas comunidades semibárbaras y semicivilizadas, al hacer saltar su base económica, produciendo así la más grande, y, para decir la verdad, la única revolución social que jamás se ha visto en Asia. 

           "Sin embargo, por muy lamentable que sea desde un punto de vista humano ver cómo se desorganizan y descomponen en sus unidades integrantes esas decenas de miles de organizaciones sociales laboriosas, patriarcales e inofensivas; por triste que sea verlas sumidas en un mar de dolor, contemplar cómo cada uno de sus miembros va perdiendo a la vez sus viejas formas de civilización y sus medios hereditarios de subsistencia, no debemos olvidar al mismo tiempo que esas idílicas comunidades rurales, por inofensivas que pareciesen, constituyeron siempre una sólida base para el despotismo oriental; que restringieron el intelecto humano a los límites más estrechos, convirtiéndolo en un instrumento sumiso de la superstición, sometiéndolo a la esclavitud de reglas tradicionales y privándolo de toda grandeza y de toda iniciativa histórica. No debemos olvidar el bárbaro egoísmo que, concentrado en un mísero pedazo de tierra, contemplaba tranquilamente la ruina de imperios enteros, la perpetración de crueldades indecibles, el aniquilamiento de la población de grandes ciudades, sin prestar a todo esto más atención que a los fenómenos de la naturaleza, y convirtiéndose a su vez en presa fácil para cualquier agresor que se dignase fijar en él su atención. No debemos olvidar que esa vida sin dignidad, estática y vegetativa, que esa forma pasiva de existencia despertaba, de otra parte y por oposición, unas fuerzas destructivas salvajes, ciegas y desenfrenadas que convirtieron incluso el asesinato en un rito religioso en el Indostán. No debemos olvidar que esas pequeñas comunidades estaban contaminadas por las diferencias de casta y por la esclavitud, que sometían al hombre a las circunstancias exteriores en lugar de hacerle soberano de dichas circunstancias, que convirtieron su estado social que se desarrollaba por sí solo en un destino natural e inmutable, creando así un culto embrutecedor a la naturaleza, cuya degradación salta a la vista en el hecho de que el hombre, el soberano de la naturaleza, cayese de rodillas, adorando al mono Hanumán y a la vaca Sabbala.

              "Bien es verdad que al realizar una revolución social en el Indostán, Inglaterra actuaba bajo el impulso de los intereses más mezquinos, dando pruebas de verdadera estupidez en la forma de imponer esos intereses. Pero no se trata de eso. De lo que se trata es de saber si la humanidad puede cumplir su misión sin una revolución a fondo en el estado social de Asia. Si no puede, entonces, y a pesar de todos sus crímenes, Inglaterra fue el instrumento inconsciente de la historia al realizar dicha revolución. En tal caso, por penoso que sea para nuestros sentimientos personales el espectáculo de un viejo mundo que se derrumba, desde el punto de vista de la historia tenemos pleno derecho a exclamar con Goethe: 

               "¿Quién lamenta los estragos / Si los frutos son placeres? / ¿No aplastó miles de seres / Tamerlán en su reinado?" 

 MARX, La dominación británica en la India (1853). 

                        "A los obreros, por supuesto, todo lo que centraliza a la burguesía les beneficia."

K. MARX, Carta a Engels del 27 de julio de 1866.

             "En la cuestión nacional, como en todas las demás cuestiones, la actitud del partido obrero debe distinguirse, en el plano de los métodos y de las concepciones, de la actitud que adoptaría el partido más radical de la burguesía e incluso de la que podrían adoptar los partidos socialistas pequeñoburgueses.

                "[...] el deber de protestar contra la opresión nacional y de combatirla, que corresponde al partido de clase del proletariado, no encuentra su fundamento en ningún "derecho de las naciones" particular, así como tampoco la igualdad política y social de los sexos no emana de ningún "derecho de la mujer" al que hace referencia el movimiento burgués de emancipación de las mujeres. Estos deberes no pueden deducirse más que de una oposición generalizada al sistema de clases, a todas las formas de desigualdad social y a todo poder de dominación. En una palabra, se deducen del principio fundamental del socialismo.

              "Por ahora, son tan necesarias las condiciones económicas y políticas propias de un gran Estado para la lucha por la existencia entre naciones capitalistas, que incluso los pequeños Estados políticamente independientes, formalmente iguales en derechos, que existen en Europa, no desempeñan más que un papel simbólico y la mayor parte de las veces son títeres de otros Estados.

            "[...] Volver al objetivo de dividir todos los Estados existentes en unidades nacionales y limitarlas mutuamente según el modelo de los Estados y los pequeños Estados nacionales es una tentativa desesperada y, desde un punto de vista histórico, reaccionaria.

               "[...] Cuando se habla del "derecho de las naciones a la autodeterminación" se usa el concepto de nación como un todo, como una unidad social y política homogénea. Pero este concepto de "nación" es precisamente una de las categorías de la ideología burguesa que la teoría marxista ha sometido a una revisión radical, demostrando que detrás del velo misterioso de los conceptos de "libertad burguesa", "igualdad ante la ley", etc., se oculta siempre un contenido histórico concreto.

                "En la sociedad de clases no existe la nación como entidad socio-política homogénea, sino que en cada nación hay clases con intereses y "derechos" antagónicos.

                 "[...] Los intereses del proletariado tienden únicamente a los objetivos democráticos y culturales del movimiento nacional, es decir, al establecimiento de instituciones políticas que garanticen por medios pacíficos el libre desarrollo de la cultura de todas las nacionalidades que viven en el mismo Estado. La clase obrera reivindica firmemente la igualdad de derechos de todas las nacionalidades.

               "[...] El proletariado polaco comprende perfectamente la necesidad de unirse a los obreros rusos en su lucha contra el zarismo. Es así que todas las tentativas para aislar artificialmente la sociedad polaca de la rusa son contrarias al progreso social.

             "[...] Como el absolutismo tuvo por principal objetivo la centralización burguesa, se tiende a confundirlo frecuentemente con la reacción. [...] La centralización capitalista constituye el fundamento, o al menos uno de los elementos esenciales, del sistema futuro, ya que sólo la concentración de los medios de producción y comunicación permite establecer una economía socialista planificada a escala mundial. Al mismo tiempo, las grandes concentraciones urbanas son las que permiten al proletariado organizarse y llegar a ser una fuerza revolucionaria capaz de tomar el poder e instaurar la dictadura del proletariado. [...] Nosotros no combatimos para instalar la dictadura del proletariado en un pueblo, sino para construir el socialismo en el mundo entero.

          "El movimiento socialista contemporáneo, fruto del crecimiento capitalista, tiene el mismo carácter centralizador que la sociedad y el Estado burgués. La socialdemocracia de todos los países se opone firmemente al federalismo y al particularismo, últimos vestigios del régimen feudal en Alemania. 

             "[...] El centralismo en Suiza, como en todos lados, significa democracia y progreso, mientras que el federalismo y el particularismo son los pilares de la reacción. [...] La reacción, tanto en Austria como en Alemania, extrae sus fuerzas del debilitamiento del poder central. Apoyar el particularismo significa apoyar la reacción. Debemos combatir todo movimiento político que tienda a debilitar el poder central.

               "[...] La idea federalista sirve hoy como excusa al nacionalismo pequeño-burgués para frenar la lucha obrera, fundada en la unión de todas las naciones."

R. LUXEMBURGO, La cuestión nacional y la autonomía (1908)