¡SALUD, PROLETARIOS!

Recopilación de textos por la revolución comunista internacional.

 BILAN - Boletín teórico mensual de la Fracción de Izquierda del P.C.I.

            La  historia  de  la  Izquierda  Comunista  italiana  es  prácticamente desconocida. Sin embargo, la reaparición de la  lucha  verdaderamente revolucionaria del proletariado, la restauración de la teoría marxista, pasa  por la  comprensión  de   las   experiencias  que  vivieron  sus  militantes en el periodo de entreguerras, luchando contra el capitalismo en su forma fascista o democrática, contra la traición socialdemócrata y contra la deformación y degeneración estalinista, o centrista, como la denominaban ellos más acertadamente.

           Condenados al exilio, al aislamiento, al presidio y a veces a la muerte, expulsados de los partidos comunistas y rechazados incluso por la oposición trotskista, debido a su defensa intransigente de los principios, la Izquierda Comunista italiana no sólo representa la continuidad histórica del programa marxista por la destrucción del capitalismo, sino que constituye un paso adelante, un sólido eslabón, en la formulación clara y concisa de la teoría revolucionaria del proletariado.

                Al igual que les ocurrió a Marx y a Engels en 1848, salieron derrotados de una lucha que confirmaba su teoría y sus principios. En el futuro, el movimiento proletario, si quiere salir victorioso de su guerra contra la burguesía, si quiere ser revolucionario, no podrá pasar por alto todas las lecciones extraídas de la experiencia de la Izquierda Comunista italiana. El antifascismo, los Frentes Populares, los gobiernos “obreros”, el socialismo en un solo país, etc., todas estas concepciones son barridas por la crítica marxista, una crítica que la Izquierda italiana empuñó durante estos terribles años prácticamente sola.

              Sus militantes fueron los principales responsables de la fundación del Partido Comunista en Italia, que se produjo en 1921 en la ciudad de Livorno, un año antes de la llegada al poder del fascismo. Junto a otras corrientes que provenientes del Partido Socialista Italiano, como la comandada por Gramsci y Togliatti (L’ Ordine Nuovo), el P.C.I. se fundó bajo el impulso y la iniciativa de la Fracción Comunista Abstencionista, cuyo militante más destacado era Amadeo Bordiga. No se puede pasar por alto que las posiciones de esta fracción serán criticadas por Lenin en su famoso libelo de 1920, La enfermedad infantil del izquierdismo en el comunismo, en lo referente a su concepción antiparlamentaria (abstencionista).

             Durante los primeros años, hasta 1923, la antigua Fracción Abstencionista será la que dirija el partido, luchando bastante eficazmente contra los ataques fascistas, no mediante alianzas políticas con otros partidos, sino con alianzas de base, “por abajo”, con organizaciones proletarias y sindicales. Fruto de estos choques, muchos militantes serán perseguidos por la justicia y obligados a emigrar.

              Las diferencias en cuestiones de táctica que mantenía la Fracción Abstencionista con la Internacional antes de fundarse el nuevo partido, se acentuarán a partir de 1921 durante el III Congreso de la I.C., que ve el inicio de esa política de giros a derecha e izquierda según las circunstancias que será la norma tras la muerte de Lenin. En 1922, el propio Lenin confesará su equivocación durante este Congreso, en sus Notas de un publicista. Otro tanto ocurre en el IV Congreso, celebrado ese mismo año, en el que la Internacional impone al partido italiano su fusión con el Partido Socialista, del que se había separado hace un año. Aunque la dirección del partido italiano no está de acuerdo la política de la I.C., la aceptará disciplinariamente y se plegará a ella. Sin embargo, el núcleo que había fundado el partido y que contaba con el apoyo de la mayoría de sus militantes no está dispuesto a abandonar sus tesis y sus principios, y si bien acata disciplinariamente las decisiones del la I.C., dimitirá de sus puestos directivos en el P.C.I. en 1923, dejándolos en manos de la minoría comandada por Gramsci y Togliatti.     

             Son éstos, que han pasado a la historia como los jefes del Partido Comunista Italiano, quienes se encargarán de aplicar en Italia la errónea política de la I.C., dominada por un partido ruso ya dirigido por Stalin: la bolchevización en 1924, que transformaba la organización del partido haciéndola reposar en células de empresa; la amenaza de expulsión del partido a los miembros del Comité de Entente, formado en 1925 por miembros de la antigua dirección de izquierda con el objetivo de luchar contra estos errores; la manipulación y el empleo de métodos mezquinos para lograr que sus tesis sean aprobadas por el partido en el Congreso de Lyon de 1926; hasta llegar a la expulsión de los miembros de la izquierda durante los años 1927-30.

                Mientras, con la escusa de un fallido atentado contra Mussolini en octubre de 1926, se aprueban las llamadas leyes fascistísimas, que redoblan la represión contra los militantes comunistas, muchos de los cuales emigrarán, sobre todo a Francia. Es precisamente en París, en el suburbio de Pantin, donde algunos militantes de la izquierda italiana en el exilio fundan, en abril de 1928, la Fracción de Izquierda del P.C.I.:

                “Nuestra crisis [del movimiento comunista] ya no puede resolverse sin recurrir a la fracción, y esto es culpa de los dirigentes estalinistas rusos atenazados por las dificultades en Rusia y de los dirigentes del resto de partidos, que han inmovilizado a los partidos comunistas, impidiendo que el proletariado del resto de países pueda aportar al proletariado ruso el fruto y la contribución de su propia experiencia, basándose en una justa apreciación de los graves problemas planteados.

               “Llegados a este punto, guardar silencio equivaldría a darle la victoria al error, supondría el fracaso de toda reacción obrera contra el oportunismo y dejar que los próximos acontecimientos revolucionarios se encuentren con un proletariado completamente derrotado de antemano. Y no queremos esto.” Prometeo, II serie. Nº1, mayo de 1928, Bruselas.

La Fracción de la Izquierda Comunista italiana que editaba en Bruselas la revista "Prometeo", hacia 1931.

La Fracción de la Izquierda Comunista italiana que editaba en Bruselas la revista "Prometeo", hacia 1931.

           Durante los cinco años que trascurren desde 1928 a 1933, la Fracción de Izquierda interviene en las discusiones, los debates y las reuniones que se producen en los medios trotskistas de la Oposición Internacional de Izquierda, participando incluso en su organización y haciendo siempre hincapié en la necesidad de que los reagrupamientos entre distintos grupos se hicieran sobre la base de una plataforma política que expresara unos principios programáticos bien definidos. La solidez teórica de la Fracción italiana, fruto de su tradición y de las experiencias vividas, le permite salir airosa e intacta de todos esos cruces, reagrupamientos, aventuras, maniobras y escisiones que constituyen la norma entre las organizaciones de la Oposición de Izquierda, de la que será finalmente expulsada en 1933. La Fracción de Izquierda verá como, dentro de la Oposición, se aplican métodos y medidas muy parecidas a las que Gramsci y Togliatti habían empleado contra ellos, o a las de Stalin contra Trotsky.

          La Fracción hará todo lo posible por no quedar asilada, por permanecer cerca de los medios proletarios y relacionarse con otros grupos comunistas y por hacer prevalecer sus posiciones políticas. En general, con escaso éxito.

                 La publicación de Bilan (Boletín teórico mensual de la Fracción de Izquierda del P.C.I.) se inicia en noviembre de 1933. Saldrán 46 números de la revista, hasta febrero de 1938. Desde el primer número aparece en la portada una sucesión de tres nombres que refleja el desarrollo de los acontecimientos históricos desde la Primera Guerra Mundial: Lenin 1917-Noske 1919, Hitler 1933. El dilema que plantea la época: revolución proletaria o nueva guerra mundial, se orienta ya claramente hacia la segunda opción, no sin la cooperación del Estado soviético:

                “La victoria del fascismo en Alemania representa, merced al estrangulamiento del proletariado revolucionario, la canalización de la clase obrera internacional hacia la preparación directa de la guerra de mañana. Esta victoria facilita así la formación de los dos bloques imperialistas que se enfrentarán en la nueva matanza.

                […] El papel del Estado ruso se ha invertido y, de polo de reagrupamiento del proletariado mundial para el derrocamiento del capitalismo, se ha transformado en un factor para la eclosión de la alternativa opuesta a la revolución: la guerra.”  Bilan nº1, El 16º aniversario de la Revolución Rusa.

                La traducción se ha realizado a partir de los números digitalizados por el Partido Comunista Internacionalista (entre los varios que existen, el que tiene sede en Florencia) y que se pueden encontrar en la página web de Smolny, colectivo de edición de los incunables del movimiento obrero (http://www.collectif-smolny.org). Las notas numeradas a pié de página son notas de traducción.

 

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